martes, 26 de septiembre de 2017

Carta de despedida

Hoy debes pensar que estoy un poco loca por descargar mi rabia en ti y luego dedicarte una carta, lo entiendo. Quizás no te interese leerme, quizás me pases de largo, sólo espero que si no lo haces leas esto con la convicción de una sola cosa: Te quise. 

Recuerda eso. Recuerdalo siempre, recuerdalo aunque te fallé, yo trato de recordarlo aunque me fallaste. 

Quizás somos demasiado jóvenes, quizás estábamos exigiendo demasido. Luego de meditar un poco acerca de cómo me molestaba toda la situación, justo de terminar de escribirte las letras anteriores tomé la decisión más sana: decidí soltar. Decidí soltar porque no necesito de demasiadas razones para ser infeliz, no pienso hacerme más daño. Decidí soltar porque me di cuenta que dos meses y dieciséis días fue lo que te tomó hacerte inolvidable para mi, y eso tiene su valor.

No supimos hacer las cosas bien, ambos nos equivocamos. No estoy quitandole peso a mis sentimientos, como dije anteriormente es como me has hecho sentir estos últimos días. Pero me atrevo a decir que de poder haberlo hecho diferente, lo habrías hecho. Me atrevo a decir, que sin querer nos hicimos daño. Me atrevo a decir, que a pesar de todo lo malo, lo nuestro fue real y para mi, fue mágico por lo efímero de esta intermitente relación, que sin duda la hizo más especial. 

Quiero que sepas que te quise demasiado, que eres el amor más bonito que he vivido, que sólo pensar en tus besos aún me eriza la piel. Y a pesar de todo, nunca te podré odiar más de lo que te quiero. 

Yo lo hubiera dado todo, porque las cosas fueran diferentes. Pero ni tu ni yo decidimos, la distancia no fue para nosotros, y aunque hoy ya no esté segura si aún me aprecias, o si aún te importo, dejo todo mi orgullo para decirte que me heriste, me heriste demasiado. Me doliste como me han dolido pocas cosas, te lloré hasta no poder más, pero me hiciste tan feliz y me llenaste de tanto amor cuando quisiste que realmente puedo vivir con eso, con los recuerdos bonitos. 

Aun cuándo ya no queda nada que recuperar, quiero que sepas que de corazón lo siento, yo también me equivoqué.

Nunca tendrás las puertas cerradas conmigo, y por última vez gracias. Mil gracias.

Espero algun día volvamos a coincidir.